Las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción) en Cuba
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París, 14 de septiembre de 2026. Querida Ofelia, Las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción) fueron uno de los episodios más represivos y controvertidos de los primeros años de la Revolución cubana. Funcionaron principalmente entre 1965 y 1968, aunque las fuentes difieren en la delimitación exacta de su período de actividad. Eran unidades organizadas bajo control militar en las que miles de hombres fueron enviados a realizar trabajos agrícolas y otras labores, especialmente en la provincia de Camagüey. La explicación oficial era que las UMAP debían servir para realizar una especie de servicio militar alternativo y de trabajo productivo. Pero en la práctica fueron utilizadas también para apartar de la sociedad a personas consideradas por las autoridades como «problemáticas», «antisociales» o poco compatibles con el modelo revolucionario. Entre ellas estuvieron: homosexuales;,creyentes y miembros de determinadas comunidades religiosas, jóvenes considerados políticamente poco fiables, personas consideradas «antisociales» yalgunos intelectuales y otros ciudadanos cuya conducta no correspondía al ideal del «hombre nuevo». La propia documentación histórica reconoce que las UMAP tenían un componente de reeducación ideológica y social, no simplemente de servicio laboral. Los internados vivían en campamentos sometidos a disciplina militar y realizaban trabajos agrícolas, entre ellos el corte de caña. Las condiciones podían ser extremadamente duras: jornadas prolongadas, disciplina severa, vigilancia, castigos y separación de las familias. Por eso, aunque la denominación oficial hablaba de «ayuda a la producción», históricamente las UMAP han sido consideradas campos de trabajo forzado o de reeducación. La Library of Congress, por ejemplo, las describe explícitamente como forced labor camps. En los primeros años de la Revolución existía en Cuba una fuerte cultura machista y homófoba. Los homosexuales eran considerados por determinados sectores del aparato revolucionario como personas incapaces de encarnar el ideal del nuevo ciudadano revolucionario. Muchos jóvenes homosexuales fueron enviados a las UMAP, aunque no todos los prisioneros de las UMAP eran homosexuales, ni todas las personas homosexuales fueron enviadas allí. También fueron internados creyentes y personas consideradas políticamente o socialmente indeseables. Este hecho adquirió posteriormente una enorme importancia en la historia de la persecución de los homosexuales en Cuba. Las cifras varían según las fuentes y según si se cuentan solamente los internados de las UMAP propiamente dichas o también otras formas de trabajo militarizado. Por eso conviene desconfiar de cifras muy precisas. Lo que sí está fuera de duda es que fueron miles de jóvenes cubanos los que pasaron por estos campamentos. Las UMAP fueron finalmente desmanteladas en 1968, después de recibir críticas incluso dentro del propio campo revolucionario. Su existencia había generado una contradicción evidente: una revolución que proclamaba la liberación social estaba utilizando trabajo obligatorio, disciplina militar y mecanismos de reeducación ideológica contra determinados ciudadanos. El episodio resulta especialmente significativo porque muestra que la represión de aquellos años no se dirigió exclusivamente contra opositores políticos. También alcanzó a personas perseguidas por su orientación sexual, sus creencias religiosas o su comportamiento considerado incompatible con la moral revolucionaria. Las UMAP deben entenderse dentro del proceso de radicalización de la Revolución Cubana después de 1959. El Estado revolucionario no pretendía solamente transformar las estructuras económicas: aspiraba también a transformar al individuo, sus valores, su moral y su comportamiento. De ahí surge una de las grandes contradicciones de las UMAP: La revolución que pretendía crear al «hombre nuevo» terminó utilizando la coerción para decidir quién tenía derecho a ser considerado un ciudadano revolucionario. Por eso las UMAP ocupan hoy un lugar central en cualquier análisis crítico de la Revolución cubana y, particularmente, de la historia de la homofobia de Estado en Cuba. Un gran abrazo desde la hermosa y tolerante Francia, Félix José Hernández.
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