El puerto negrero de Nantes
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París, 7 de septiembre de 2026. Querida Ofelia, Nantes fue, durante los siglos XVII y XVIII, el principal puerto francés de la trata atlántica de personas esclavizadas. Su historia está profundamente ligada al enriquecimiento de comerciantes y armadores gracias al comercio triangular entre Europa, África y las colonias americanas. La participación de Nantes comenzó a desarrollarse en el siglo XVII, pero alcanzó su máximo esplendor durante el siglo XVIII, especialmente entre aproximadamente 1720 y 1790. Desde Nantes partían barcos cargados con productos europeos —textiles, armas, alcohol y otros bienes— hacia las costas africanas. Allí eran intercambiados por personas esclavizadas, que posteriormente eran transportadas hacia las Antillas francesas. Los principales destinos fueron especialmente Saint-Domingue —la futura Haití—, Martinica y Guadalupe. El sistema funcionaba aproximadamente así: Nantes → África → Antillas → Nantes; Europa → África: mercancías destinadas al intercambio;.África → América: seres humanos esclavizados, transportados en condiciones espantosas. y América → Europa: azúcar, café, cacao, algodón y otros productos coloniales. La prosperidad de Nantes estuvo estrechamente relacionada con este comercio. Comerciantes, armadores, aseguradores y otros sectores económicos participaron directa o indirectamente en él. La parte más brutal era la llamada trata de esclavos o Middle Passage. Las personas capturadas o compradas en África eran encerradas en las bodegas de los barcos. Viajaban encadenadas, con una alimentación insuficiente, falta de higiene, enfermedades y una enorme mortalidad. No eran consideradas personas libres, sino mercancías dentro de un sistema económico basado en la violencia y la explotación. El vínculo de Nantes con la esclavitud no terminaba cuando los barcos regresaban a Francia. Las mercancías producidas por el trabajo esclavo en las plantaciones americanas —sobre todo azúcar y café— llegaban al puerto y alimentaban una importante actividad comercial e industrial. De este modo, la esclavitud estuvo relacionada con la construcción de fortunas y con la transformación urbana de Nantes. Durante mucho tiempo, esta parte de la historia de Nantes permaneció relativamente silenciada. Sin embargo, desde finales del siglo XX se produjo un importante esfuerzo de investigación y de recuperación de la memoria. Hoy Nantes reconoce explícitamente su pasado como gran puerto negrero. Uno de los lugares más importantes es el Mémorial de l'abolition de l'esclavage, situado en el antiguo Quai de la Fosse. El monumento recuerda a las víctimas de la trata y de la esclavitud y presenta también los nombres de numerosos barcos implicados en expediciones negreras. La historia de Nantes plantea una cuestión moral particularmente profunda: ¿Puede una ciudad construir parte de su prosperidad sobre un sistema que convierte al ser humano en mercancía? La respuesta histórica es incómoda: la riqueza obtenida mediante la trata contribuyó al desarrollo económico de Nantes, aunque no pueda atribuirse toda la prosperidad de la ciudad exclusivamente a la esclavitud. La memoria del puerto negrero nos obliga, por tanto, a contemplar simultáneamente el esplendor comercial de la Nantes del siglo XVIII y el sufrimiento humano que formaba parte del sistema que lo hizo posible. La Revolución francesa abolió la esclavitud en 1794, aunque Napoleón la restableció en 1802 en las colonias francesas donde había sido abolida. Finalmente, Francia abolió definitivamente la esclavitud en 1848, durante la Segunda República, bajo el impulso de Victor Schœlcher. La historia de Nantes demuestra así que la abolición no fue solamente una decisión política: significó poner fin a un sistema económico y social profundamente arraigado. Nantes conserva hoy esta memoria como una advertencia: el progreso económico de una sociedad no puede juzgarse únicamente por sus riquezas, sino también por el precio humano que se pagó para obtenerlas. Un abrazo desde la hermosa y culta Francia, Félix José Hernández.
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