Viriato, el gran enemigo de Roma
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París, 6 de septiembre de 2026. Querida Ofelia, Viriato (en latín, Viriathus) fue uno de los grandes líderes de la resistencia de los pueblos lusitanos contra Roma en la península ibérica durante el siglo II a. C. Viriato apareció como jefe militar hacia 147 a. C., en un momento en que Roma intentaba someter definitivamente a los lusitanos. Su extraordinaria capacidad para aprovechar el terreno, realizar ataques sorpresa y retirarse antes de que el enemigo pudiera reaccionar convirtió a un ejército aparentemente inferior en una amenaza formidable para Roma. es Entre 147 y 139 a. C., consiguió varias victorias importantfrente a los ejércitos romanos. Su estrategia se basaba en la movilidad, las emboscadas y el conocimiento del territorio, evitando en lo posible las grandes batallas convencionales. Uno de sus mayores éxitos fue obligar al general romano Quinto Fabio Máximo Serviliano a aceptar un tratado de paz en 140 a. C. Viriato fue reconocido como amicus populi Romani —«amigo del pueblo romano»—, una situación excepcional para un adversario de Roma. Pero Roma no aceptó aqueio Cepión, reanudó la guerra y finalmente recurrió a la traición.lla humillación durante mucho tiempo. El nuevo comandante, Quinto Servil En 139 a. C., tres hombres de confianza de Viriato —Audax, Ditalco y Minuro— fueron enviados a negociar con los romanos. Según la tradición, Cepión los sobornó para que asesinaran a su propio jefe. Cuando regresaron y mataron a Viriato mientras dormía, acudieron a Roma para reclamar su recompensa. La célebre respuesta romana habría sido: «Roma no paga a traidores.» La frase probablemente pertenece más a la tradición histórica posterior que a una fuente antigua fiable, pero resume perfectamente la leyenda. Viriato se convirtió con el tiempo en mucho más que un caudillo lusitano. Representa uno de los primeros grandes símbolos de la resistencia peninsular frente a una potencia extranjera. Sin embargo, conviene evitar convertirlo simplemente en un «héroe español»: en el siglo II a. C. España y Portugal no existían como Estados nacionales. Viriato pertenecía al mundo de los pueblos lusitanos y su lucha fue esencialmente una lucha de supervivencia, autonomía y poder frente a Roma. Su figura tiene además una dimensión casi épica: un hombre procedente de un pueblo considerado periférico por Roma que consiguió durante años poner en jaque a la mayor potencia militar del Mediterráneo. Un gran abrazo desde la hermosa y culta Francia, Félix José Hernández.
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