El film Visions
Compartir en Facebook
París, 5 de agosto de 2026. Querida Ofelia, Tras el éxito de Boîte noire, Yann Gozlan regresa al terreno del thriller psicológico con Visions, una película que explora la fragilidad de la percepción humana y la manera en que el deseo puede alterar la realidad. Protagonizada por Diane Kruger, junto a Mathieu Kassovitz y Marta Nieto, el filme propone un viaje inquietante entre el sueño, la culpa y la obsesión. Se estrenó en Francia en septiembre de 2023. Estelle es una piloto de aviación cuya vida parece impecable, una carrera brillante, un marido médico y una existencia marcada por el orden y el control. El reencuentro fortuito con Ana, un antiguo amor de juventud, rompe ese equilibrio y desencadena una sucesión de visiones, sueños y episodios que difuminan las fronteras entre lo real y lo imaginario. Gozlan construye un thriller de atmósfera antes que de acción. La película avanza mediante una acumulación de incertidumbres: el espectador nunca sabe con certeza si contempla una premonición, una alucinación, un recuerdo o un hecho objetivo. La estructura narrativa recuerda deliberadamente al cine de Alfred Hitchcock, especialmente Vertigo, y también incorpora ecos del universo onírico de David Lynch y del refinamiento visual de Brian De Palma. La gran virtud de la película reside en su extraordinaria factura visual. La fotografía convierte la Costa Azul en un escenario ambiguo, la luminosidad mediterránea no transmite serenidad, sino una sensación permanente de amenaza. Los aeropuertos, las villas contemporáneas y los paisajes marinos aparecen como espacios elegantes pero deshumanizados, donde la protagonista parece desplazarse como una sonámbula. La música de Philippe Rombi acompaña este clima de incertidumbre sin caer en excesos melodramáticos. Diane Kruger sostiene prácticamente toda la película. Su interpretación transmite una angustia silenciosa y progresiva, el espectador percibe el deterioro psicológico de Estelle mucho antes de comprender sus causas. Su rostro expresa constantemente la duda entre confiar en sus sentidos o desconfiar de ellos, convirtiéndose en el verdadero motor emocional del relato. Desde una perspectiva filosófica, Visions plantea una cuestión clásica: ¿Es posible distinguir con absoluta seguridad la realidad de aquello que nuestra mente construye? El filme se sitúa en la tradición que va de René Descartes a Sigmund Freud. Descartes sostenía que los sentidos pueden engañarnos y que incluso los sueños pueden parecer tan reales como la vigilia. Estelle vive precisamente esa incertidumbre cartesiana: todo lo que experimenta podría ser verdadero o una proyección de su conciencia. Freud, por su parte, veía en los sueños el retorno de los deseos reprimidos. El reencuentro con Ana reabre una pasión nunca resuelta y convierte el pasado en una fuerza que invade el presente. Las visiones no serían tanto fenómenos sobrenaturales como manifestaciones de un inconsciente incapaz de aceptar la renuncia. Sin embargo, donde el filme resulta menos convincente es en su resolución. Gozlan mantiene admirablemente la tensión durante buena parte del metraje, pero el desenlace intenta explicar demasiados elementos y termina debilitando el misterio que había construido. Algunas decisiones narrativas exigen una suspensión de la incredulidad considerable y pueden dejar al espectador con la sensación de que la sofisticación visual supera a la solidez del guion. Esta percepción fue compartida por parte de la crítica, que elogió la puesta en escena pero cuestionó la verosimilitud del relato. No obstante, reducir Visions a un simple thriller sería injusto. En el fondo, habla del poder devastador de la memoria. El pasado nunca desaparece completamente; permanece latente hasta encontrar una grieta por donde regresar. El amor perdido, la culpa y el deseo reprimido se convierten en fuerzas capaces de deformar la percepción del mundo. En definitiva, Visions es un thriller elegante, sofisticado y visualmente hipnótico que confirma el talento de Yann Gozlan para crear atmósferas de inquietud. Aunque su guion no alcanza la precisión de Boîte noire y el desenlace divide opiniones, la intensidad interpretativa de Diane Kruger y la ambición estética convierten la película en una experiencia cinematográfica absorbente. Más que un thriller convencional, Visions funciona como una reflexión sobre la fragilidad de la conciencia: la verdadera prisión no es el mundo exterior, sino una mente incapaz de distinguir entre aquello que ocurrió, aquello que desea y aquello que teme. Un gran abrazo desde la hermosa y culta Francia, Félix José Hernádez.
Compartir en Facebook