Las cosas de la vida
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París, 10 de enero de 2026. Querida Ofelia, Ayer volví a ver este bello filme. Recuerdo haberlo visto en el Cine Riviera de la calle 23 en el Vedado, acompañado por una chica encantadora. Al salir fuimos a merendar a “El Carmelo”, cafetería que se encontraba aledaña al cine. «Las cosas de la vida» (Les choses de la vie) es una película francesa dirigida por Claude Sautet y estrenada en 1970. El filme, basado en la novela homónima de Paul Guimard, se ha convertido en un clásico del drama europeo, gracias a su sutil exploración de los sentimientos humanos y la brillante interpretación de sus protagonistas: Michel Piccoli y Romy Schneider. La trama gira en torno a Pierre (Michel Piccoli), un ingeniero de mediana edad, que sufre un grave accidente de tráfico. A partir de este momento, la película narra, mediante una estructura no lineal y fragmentada, los pensamientos, recuerdos y emociones de Pierre mientras se debate entre la vida y la muerte. A través de flashbacks, el espectador reconstruye su relación con Hélène (Romy Schneider), su joven amante, y con Catherine (Lea Massari), su esposa, así como los conflictos internos que le acompañan respecto a su familia, el amor y las decisiones vitales. Michel Piccoli ofrece una interpretación profunda y contenida de Pierre, reflejando la confusión y la nostalgia de un hombre atrapado entre el pasado y el presente. Romy Schneider, en el papel de Hélène, brilla por su sensibilidad y carisma, aportando humanidad y ternura a su personaje. La química entre ambos actores resulta esencial para transmitir la intensidad de una historia marcada por la indecisión y los sentimientos contradictorios. Claude Sautet dirige con delicadeza y precisión, empleando una narrativa fragmentada que refleja la naturaleza caótica de los recuerdos y de la conciencia en momentos límite. El montaje, que alterna escenas del accidente con recuerdos pasados, crea una atmósfera melancólica y reflexiva. La música de Philippe Sarde contribuye a reforzar la emotividad del relato, convirtiéndose en un elemento casi protagonista. «Las cosas de la vida» aborda cuestiones universales como el paso del tiempo, la fragilidad de la existencia y el peso de las decisiones. La película invita a reflexionar sobre la importancia de los pequeños detalles y de las relaciones humanas, así como sobre la incertidumbre inherente a la vida. El final, abierto y simbólico, deja al espectador con una sensación de melancolía e introspección. La película fue muy bien recibida por la crítica y el público en su momento, y hoy en día sigue considerándose una obra fundamental del cine francés de los años setenta. Destaca por su elegante puesta en escena, su profundidad psicológica y la universalidad de su mensaje. «Las cosas de la vida» ha influido en numerosos cineastas y permanece como un referente en la filmografía de Claude Sautet, Michel Piccoli y Romy Schneider. «Las cosas de la vida» es una obra imprescindible para los amantes del cine dramático. Su capacidad para emocionar y hacer reflexionar sobre lo esencial de la vida la convierte en una experiencia cinematográfica única y conmovedora. A menudo me llega la nostalgia por mi Habana, cuando como hoy, este filme me trajo gratos recuerdos. Un gran abrazo, Félix José Hernández.
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